jueves, 30 de noviembre de 2017

El espíritu del hogar


Hay costuras que no aparentan. Que no son lo suficientemente glamourosas como para lucirlas en redes sociales o presumir de ellas con los compañeros del trabajo. Pero como dicen en mi tierra: "resuelven". Solucionan pequeñas necesidades cotidianas y ocultas por la rutina, nos hacen la vida más fácil. Hoy es el día de reconocer a esos héroes anónimos que cosemos por necesidad, pero usamos casi más que los proyectos chulos que tanto nos gusta lucir en Instagram. Una de las cosas que más me gustan de estos proyectitos es que me dan la posibilidad de reutilizar tejidos, de reconvertir materiales usados en algo aún aprovechable. Y aunque no plantean grandes dificultades técnicas (difícilmente hay algo más complicado que una costura recta) se hacen rápido y bien.

Como el papel de cocina lavable que hice allá por el 2.012 y que aún vive, ya descolorido por los lavados frecuentes a 60º. Reutilicé unos pañales cuadrados de rizo de algodón orgánico que usé con las niñas y una franela a la que no había dado un destino claro. Corté cuadrados del tamaño de un trozo ordinario de papel de cocina, los uní con la remalladora y puse broches de resina en las esquinas para poder engancharlos entre sí y almacenarlos en forma de rollo. Quien necesite un tutorial puede mirar éste.





El rollito se puede poner en el mismo soporte que el papel de cocina desechable


O las toallitas de tela, con una cara de franela estampada y otra de rizo de algodón orgánico (procedente de aquellos antiguos pañales cuadrados) que se usan en casa desde que mis hijas eran bebés. Siempre preferí alternativas lavables a lo desechable y tengo que reconocer que el trote que se llevan es impresionante. Estas las hice este año después de que murieran definitivamente las que había comprado cuando nació mi hija mayor. Las de la segunda foto están hechas con dos toallitas ImseVimse cosidas juntas, porque usadas individualmente eran demasiado finas. Combinadas funcionan mucho mejor y al ser del mismo tamaño ambas caras, con una pasada por la remalladora quedan de cine.


Las toallitas ImseVimse



O la funda de sofá que hice reutilizando las franela de algodón de una vieja funda de edredón nórdico. La abrí en dos, le cosí un vuelto sencillo todo alrededor y ahora es la protectora de mi (enorme y desvencijado) sofá, que con perrita y dos niñas en la familia ha conocido tiempos mejores. La guinda del pastel: que además está en la misma gama cromática y no desentona.





Y uno de mis proyectos de este año de los que estoy más orgullosa: las camitas (2, eran 2) que le hice a mi perrita reciclando los correspondientes jerséis viejos de mi marido. Esas adquisiciones de outlet que son puro poliéster y que por 6€ la pieza no resisten más de un invierno, con un poco de miraguano (relleno para cojines de fibra hueca de poliéster) y un ratito de costura manual con hilo de lana se convierten en una pequeña maravilla de la que mi pequeña canina no se despega cuando hace frío. Usé este tutorial para inspirarme. Lo buenísimo de este proyecto es que la camita entera va a la lavadora y no tarda nada en secarse. 

Sin relleno

Con relleno
Y es que los proyectos domésticos no lucirán, pero el uso que se les da compensa ese barniz grisáceo que tienen aquellas cosas que se cosen por necesidad y en las que es difícil reparar en los trajines del día a día. 

2 comentarios:

  1. Me encanta, me encanta el reciclaje en la cocina. Tengo que mirar qué es eso del ImseVimse, no lo conozco al se nombre. De vez en cuando hago una tirada de paños de cocina, sacando felpa que tengo guardada y poniendoles un angulito de telas coloridas: todos iguales y todos distintos. Un remalláo doble y me quedo tan ancha😅...

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    1. ImseVimse es una marca sueca de pañales de tela, toallitas y artículos para bebés confeccionados con algodón orgánico. Las toallitas en concreto son de franela, pero eran demasiado finas para uso individual, por eso las cosí juntas. Los pañales cuadrados de rizo (o felpa) son alemanes (Lenya, también de algodón orgánico). Desde luego los paños de cocina son una costura agradecidísima que se lleva tanto uso como lo que más. Y si son coloridos, mejor que mejor.

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