miércoles, 28 de junio de 2017

Los vestidos que (se) fueron: una comparativa (in)voluntaria.

Mi costura egoísta reciente ha pasado por descabezar (literalmente) algunos de mis proyectos pretéritos para adaptarlos a mi gusto actual. 
Como el Staple Dress de April Rhodes que ya no quiero usar como vestido, pero que sin la parte de la falda y sin fruncido en la cintura se convierte en una parte de arriba de las que puedo soportar ponerme. Es holgada, el escote tiene una ligera forma de barco y es perfectamente combinable con todos mis pantalones y mis adorados chalecos.
El Staple dress lo tenía cortado en un precioso vichy de algodón marrón y blanco desde la primavera de 2.015, pero sólo le había cosido los bolsillos. Así que se los descosí, corté a la altura de la cadera y lo armé en formato top. Las instrucciones recomiendan unas preciosas costuras francesas que dejan el interior inmaculado y que me encantó hacer; fue un verdadero placer coserlo. 




Iba a ser un vestido y se quedó en...


...una camisa suelta


No es totalmente recto como el Lou, hay una diferencia de 1cm entre cintura y cadera. 
Cosa que personalmente no me gusta pero que resuelvo usando chaleco por encima.




Voilá. Aquí con los pantalones Holly de ByHandLondon



Me encanta este cuello. Está rematado con una tira al bies del propio tejido.



Mi otro proyecto descabezado es mi vestido Red Velvet de Cake Patterns, del que hablé extensamente  aquí cuando lo cosí. Lo usé como vestido el otoño-invierno de 2.013-14. Luego purgué mi armario varias veces para intentar capear mi disforia creciente de la mejor manera, pero lo guardé para reutilizar la tela: un interlock de merino rojo maravilloso -grueso, suave y amoroso- que me daba una pena horrorosa regalar. Y ahí quedó hasta que descubrí el patrón del Lou Box Top, de SewDIY. Un top de corte cuadrado, suelto, con la posibilidad de hacerle el escote a la caja, mi favorito cuando se trata de prendas de corte "femenino". Así que descosí la falda y corté el delantero y el trasero sin usar la pieza de la parte inferior (que en este patrón viene por separado de la del cuerpo, para poder adaptar mejor la prenda a cualquiera de las seis versiones posibles), dejando el vuelto sin tocar para respetar el proceso artesano con el que terminé el -en su día- vestido: con una puntada de escapulario impecable de la que mis maestras del colegio estarían orgullosas.




Lou Box Top, bajo recto y sin bolsillo.


En este Lou tampoco puse bolsillo porque este tejido es demasiado grueso y no quedaba bien -aunque quiero que conste en acta que ese bolsillito cuadrado me encanta-; en mi primera versión tampoco se lo puse porque el estampado del tejido que usé no llevaba bien una superposición. Creo que el bajo recto cuadra muy bien con la mayoría de mis pantalones; en esta reencarnación recibirá más uso y amor que mi pobre "Bloody Mary dress" que sólo tuvo un invierno de cariño y nada más.



Aquí en proceso de confección.


Ese vuelto enteramente hecho a manita con puntada de escapulario...


El cuello queda fantástico. Con el merino de este grosor es un gustazo trabajar.


Red Lou, red sneakers.



Debo decir que los encuentro francamente parecidos estéticamente, la parte superior del Staple Dress y el Lou Box Top. Es más suelto el segundo porque es ligeramente más ancho y la manga cae un poco más abajo -cosa que agradezco ya que no me gusta lucir bíceps-. Debo decir que el Lou quedó un poco más arriba de lo que hubiera quedado usando las correspondientes piezas del bajo (el recto, en este caso, son las que hubiera utilizado). Pero quise reutilizar mi trabajo anterior, del que me siento particularmente orgullosa. Así que por eso es un pelo más corto de lo que debería.




Staple. Medidas: 54 alto x 48 ancho
Lou. Medidas: 49 alto x 59 ancho

Lo mejor: ninguno de los dos tiene pinzas, lo cual lo hace ideal para gente como yo, con poco pecho y deseando ocultarlo.

Lo peor: el escote y la manga del Staple, con los que enseño más de lo que me gusta.

¿Habrá próxima vez? Repetiré el Lou seguro. Y con bolsillo, que me he quedado con pena de no habérselo podido poner a ninguna de mis dos versiones.

La lección aprendida es que me gustan los vestidos rojos, pero en otras mujeres. A mí de momento no me apetece usarlos, prefiero oír esta bonita canción de Magic! ¡Hasta pronto!











jueves, 22 de junio de 2017

Lou vs. Lou

El título de mi entrada se inspira en la película Kramer vs. Kramer (Robert Benton, 1.979), en la que un matrimonio litigaba por la custodia del hijo en común y en el que -en un momento dado- se hacía una reflexión interesante sobre las cualidades necesarias para criar un hijo culturalmente asociadas al género. 




Mi expresión de género es diversa. Y fluctúa entre las polaridades clásicas. La mayoría del tiempo tengo aspecto masculino, pero a veces bascula hacia lo femenino. Me pasa como en la película, reflexiono acerca de ambos conceptos (masculino/femenino) y cómo los empleo a nivel social para obtener mayor confort. 
A veces aparecen proyectos que consiguen que me apetezca llevar alguna prenda más femenina de lo que suelo habitualmente y por femenino entiéndase algo que no sean camisas de cuadros o camisetas con lemas deportivos. En ellas llevo viviendo un par de años y a veces debo reconocer que aburren un poco. Llega a ser muy monótona la ropa de estilo masculino, sobre todo en verano si uno no es fan de camisas hawaianas o camisetas de tirantes para lucir bíceps.
Por casualidad me topé con el patrón Lou de Sew DIY y pensé que por la holgura que tiene podría ser buena idea probar. Además, ¿quién puede resistirse a un patrón honónimo? (poderoso argumento donde los haya). Así que sin ningún recato hice la prueba:




Me gusta el cuello subido (opción "crewneck") y que admite realización tanto en tejido elástico como en tela plana. El popelín de esqueletos mexicanos lo conseguí hace dos años en mi tienda habitual de tejidos y no tiene mucha caída, justo lo contrario de lo que se recomienda para este diseño. Pero a mí me gusta bastante el resultado del popelín de algodón, que se mantiene lejos del cuerpo. Perfecto para mi aversión a la ropa ajustada y a que se me marque el pecho, algo que me causa bastante disforia. Para este modelo corté la talla S-XS.




Este diseño viene con dos opciones de cuello ("Crew neck", el más subido, y "Scoop neck", el escote clásico redondeado que baja un poco más) y tres de bajo (el bajo recto -straight hem-, el trasero mucho más largo que el delantero -dip hem- y el bajo redondeado -curved hem-). Esta versión es la de bajo redondeado con aberturas laterales.  



Una cosa que me llamó la atención de las instrucciones es que recomienda rematar los bordes de la tela antes de armar la prenda, detalle tomado de la confección industrial que hace un poco más rápido el proceso.




El botón es de recuperación, de la miríada de botones de repuesto que han llegado a casa cosidos a una etiqueta, que recorto religiosamente para que no molesten y que me resisto a tirar porque sé que puedo darles uso. Esta opción de cuello en tela plana lleva botón porque en teoría no pasa por la cabeza cuando está abrochado, pero en mi caso sí que pasa sin desabrochar; será que no soy tan cabezona como yo creía ;-)




No pude casar perfectamente la espalda porque con un metro de tela que tenía me dio justito, pero al final quedó simpático. Me encanta la inspiración mexicana y llevar puesta una panda de esqueletos felices. 
Obviamente tampoco pude resistirme a probar la versión de punto, pero de esa ya hablaré próximamente.