lunes, 23 de marzo de 2015

Leed, leed malditos

En mi casa somos lectores empedernidos. Los que sabemos leer, claro, aunque mi hija pequeña, que es la que faltaba, está aprendiendo. A todos nos gusta sumergirnos de lleno en una buena historia y  cuando se lee mucho tener aparatitos lectores de libros electrónicos es lo lógico. La batería dura una eternidad incluso en uso intensivo, caben muchísimos libros y cuando a uno le gusta leer libros gordotes es un invento, porque los brazos no se cansan si uno lee en posición horizontal. Y la pantalla de tinta electrónica no se come la vista como la de una tableta, cosa que mis defectos visuales agradecen mucho.

Señoras y señores, mi entrada de hoy va de fundas. Personalizadas, molonas y totalmente al gusto del cliente lector. Y hay nada menos que tres: adivinen cuál es la del caballero, cuál la de la señora y cuál la de la niña de 9 años.






Bueno, tampoco es tan difícil, ¿verdad?. Y lo han adivinado, nuestros readers son trillizos, el mismo modelo del mismo cacharrito, un Kindle Paperwhite. Para los adultos ya es nuestro segundo aparatejo, y aunque yo podía aprovechar la funda de mi anterior reader que era prácticamente del mismo tamaño, me apetecía hacer una de otro formato más práctico.




Descubrí en Whipstitch un fantástico tutorial que adopté con unas cuantas modificaciones: añadí medio centímetro a todo el contorno porque el bolsillo quedaba un pelín justo, y en los dos últimos redondeé las esquinas porque me parecía más estético. En el tutorial no lo sugiere, ya que sólo usa guata de acolchar, pero yo incorporé dos pequeñas láminas de plástico duro (como el que se usa en las encuadernaciones de oficina) para añadir un poco de protección extra, además de la guata y la entretela. También le hice una costura central a modo de libro para que las piezas de plástico no se solaparan. El resultado global es ligero, pero eficaz. Y por último, en lugar de los triángulos de tela que Deborah usa, usé trocitos de elástico de 8cm cada uno; creo que así es más fácil poner y quitar el aparatito, y si es de color negro casi ni se ven.

Para la versión 1, elegí un trocito de vaquero no demasiado grueso y un retal de elástico negro y decidí embellecerlo con un pequeño bordado en la portada. Busqué una tipografía de máquina de escribir y escribí "Lee" (en imperativo, como tiene que ser) en la esquina inferior derecha. Luego lo rellené con perlé marrón liso. Y ese fue mi regalo del día de padre a mi señor esposo, un lector de gustos sobrios.



La versión 2 es la de mi niña grande, que eligió esta tela el verano pasado. Con ella ya le hice parte de su estuche escolar a comienzos de curso, y después de la funda aún ha sobrado otro poco. Lo que da de sí medio metro, oiga. No hay elementos decorativos añadidos por expresa voluntad de la destinataria; qué seriota es esta niña.




La tercera versión es la mía. Me chiflan los lunares y quería hacerle unos detallitos en rojo, así que bordé otro "lee" imperativo, pero esta vez con mi letra. En la parte superior cubrí algunos lunares al azar con lo poco que me sobró del perlé rojo, como si fuera una constelación fantástica. El elástico exterior es rojo, pero los interiores son negros para que queden disimulados con el color del cacharrito.






Y aquí los tres, en amor y compañía. Los protectores de los aparatejos electrónicos más queridos de esta casa, los únicos que entran en los dormitorios. Por cierto, he aprovechado que tengo reader nuevo para tirarme en plancha sobre la última de Pérez-Reverte, Hombres buenos. Y vosotras, ¿qué estáis leyendo?




Por cierto, como algunos ya habrán supuesto, mi título remite a una película: Danzad, danzad, malditos (They shoot horses, don't they?, 1969) de Sydney Pollack. Ambientada en la América de la Gran Depresión, la acción transcurre en un concurso de baile de los de la época, en los que varias parejas bailan durante días para obtener un premio en metálico y poder comer mientras bailan. Como es de suponer, el maratón danzante termina de forma dramática:




Por suerte, la lectura es una actividad bastante menos arriesgada y hay menos probabilidades de sufrir un infarto en su ejercicio, aunque la narración esté de lo más emocionante.


7 comentarios:

  1. Qué bonitas fundas, Luisa, y qué gozada ser lector habitual!! Yo todavía no he superado la fase "analógica" de lectura, aunque tengo el ebook correspondiente. Me pasa como con los relojes digitales, que no me gustan, necesito ver que pasa el tiempo entre dos agujas...
    Algún día lo utilizaré (o no, no sé...)
    Mi última lectura ha sido "Al faro" de Virginia Wolf. Ahora me toca Neruda.
    Besos

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    1. "Al faro" la tengo en cola de lectura, justamente. Reloj... yo hace años que no uso, y pensar que hubo un tiempo en que no me lo quitaba de la muñeca y tenía la marca del moreno de reloj :-D Un abrazo

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  2. ¡Qué fundas más chulaaaaas! Y la tuya es la que más me gusta. ¡Ssssssh! No se lo digas a nadie. Tengo el mismo ebook que tú. ¡Inventazo! Sobre todo cuándo lees un libro con tropecientas páginas, es una gozada que apenas pese. El último libro que me he leído, "El temor de un hombre sabio", de Patrick Rothfuss, y si llego a saber que me engancharía tanto, me hubiera esperado a que saliera el tercero, para leerlos todos de una sentada. Creo que el próximo será "La historia del loco" de John Katzenbach. Un besazo, Luisa.

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    1. A mí lo de poder leer tochazos sin que los brazos se resientan me ha cambiado la vida, sobre todo porque tengo una peligrosa tendencia a enamorarme de libros gordos.
      Al final, el viejo dicho de que a la tercera va la vencida va a ser cierto; me he dado cuenta de que cuando coso algo varias veces, por lo general la tercera es la que mejor sale. No siempre va a ser malo quedarse para el final ;-) Un abrazo, Dácil.

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  3. Que bonitas fundas, Luisa!! Me he enamorado completamente de la tuya, es que los lunares son mi perdición, sin querer me los he imaginado a los tres en el sofá del salón con la tele encendida y cada uno con su lector personalizado haciendo caso omiso de la caja tonta, jeje. Un besazo.

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  4. Nunca he podido ver esa pelicula entera: lo he intentado al menos cuatro veces, pero hay un punto en esa danza maldita, en que siento que el agujero ya va desde la boca de mi estómago hasta mi espalda, y tengo que abandonar.

    Pero esas fundas siiiii que molan, mucho, mucho mucho, aunque debo confesarte que ese imperativo me intimida un poco.
    Un beso muy fuerte!!

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  5. Me gustan muchisimo las tres, y lo de unir los dos vicios: coser y leer me encanta! Yo acabo de leer El boligrafo de gel verde, corto y engancha, me ha gustado mucho.
    besos,

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