lunes, 28 de julio de 2014

Patrones básicos, cómo elegirlos.

Vuelvo a la vida bloguera, por fin. Han sido demasiados meses sin poder coser, ni sentarme siquiera a contar lo poco que he confeccionado este año, ni humor para nada. En lo personal está siendo un año complicado, así que una desconexión bloguera como la de los últimos meses ha sido terapéutica y muy necesaria. Ruego no me lo tengan en cuenta.

Hoy vuelvo con una de las entradas teóricas que anuncié hace un par de meses. Cuando hablo de patrones, suelo referirme mucho a lo que llamo "patrones básicos". Entiendo por patrón básico aquél que me permite confeccionar una prenda no excesivamente complicada en cuanto a diseño pero susceptible de sufrir múltiples modificaciones, tanto en lo relativo al tejido como al diseño en sí mismo (sugeridas o no por el diseñador). Las prendas básicas, a su vez, suelen ser aquellas que pueblan nuestros armarios en más de una unidad (por lo general de acuerdo a las estaciones) y que son fácilmente combinables con distintos tipos de prendas. Por ejemplo, una camisa de botones. Un dos tres, responda otra vez: la camisa de botones, el pantalón vaquero, la chaqueta sin solapas, la falda recta, un vestido entallado. A quince pesetas la respuesta, tenemos un total de setenta y cinco pesetas. Hecho el chiste fácil "concursil", sigamos.

Definir qué prendas son básicas en el armario de cada uno es algo muy personal y debería ir acorde con el estilo de cada cual y sus necesidades indumentarias. Generalmente, uno no necesita la misma ropa para ir a trabajar que para hacer la compra o hacer deporte. Así que en función de cómo tengamos distribuidas nuestras actividades y, el uso que hagamos de las prendas, tendremos unas cuantas pistas de qué patrones tenemos que buscar para satisfacer nuestras necesidades.

Seguidamente, os cuento qué busco yo en un patrón para referirme a él como básico:

  • Sencillez. Para empezar, no hace falta elegir patrones con diseños especialmente complicados, con chorrocientas piezas y mil y un retos constructivos. Un diseño simple se presta a múltiples modificaciones y esta es la principal característica de un patrón versátil. Cualquiera que se preste a ser realizado en distintos tejidos, que permita conseguir un look de trabajo, de diario o de fiesta sin tocar absolutamente nada del diseño es un punto a favor. Y que sea realizable en tejidos no extensibles, tanto como en género de punto es otro elemento maravilloso (sí, esos patrones mixtos son un ave rara, pero existen). También entran en esta categoría los patrones con varias versiones, que nos permitan combinar distintos elementos de diseño, como mangas, escotes, largos de pernera, vuelos de falda o bolsillos para lograr múltiples variaciones de la misma prenda.
  • Modularidad. Elegir una prenda de las llamadas "básicas" nos permite combinarlas en función de las ocasiones. Un pantalón con un corte que nos siente bien siempre podrá combinarse con camisetas o blusas en función de la ocasión y realizarse en tela vaquera o satén. Una falda lápiz puede hacerse en tejidos aptos para oficina o en punto para un uso relajado. Lo básico de una prenda lo da su posibilidad de combinarse con el mayor número de prendas posible, y eso generalmente viene dado por el uso del color que hagamos. Por norma común, un color liso es más combinable que un estampado: podemos coser un blazer precioso, pero funcionará mejor si elegimos un color liso que combine con la paleta dominante de nuestro guardarropa, que si elegimos un satén floreado demasiado vistoso y poco combinable. Los colores lisos son una apuesta segura, si forman parte de la paleta que mejor nos favorece.
  • Favorecedor. Un patrón básico sienta bien. Su corte remarca aquello que nos gusta destacar o bien oculta lo que no queremos enseñar. Es así de sencillo. Se trata de averiguar qué cortes, siluetas o detalles son las mejores para nosotras y nuestras particularidades anatómicas. Los que funcionan. Los que no, se van descartando. Lamentablemente no hay fórmulas mágicas, a veces la prueba y el error son la única forma de ganar en autoconocimiento, aunque ayuda intentar averiguar qué tipo de silueta se tiene para elegir en consecuencia. A veces no hay más remedio que asumir que un patrón que nos pareció maravilloso y brillante, al ser analizado fríamente pierde todo su atractivo. Que tras el arrebato comprador vemos que no funciona.
  • Practicidad. Un buen patrón resulta en una prenda que no sea engorrosa de utilizar. La comodidad no es negociable, y busco aquellos detalles que me hagan la vida fácil: bolsillos, facilidad de cierre (o de modificar el sugerido), holgura suficiente. No hay nada peor que tener un vestido precioso con botones a la espalda... que se claven cuando te apoyas al sentarte. O una falda lápiz demasiado estrecha que no te permite andar bien. O un vestido con una cremallera latosa y un corchete difícil de cerrar.

Vale la pena hacer una labor de investigación previa antes de una nueva adquisición. Revisar los comentarios de otras costureras o ver prendas terminadas y evaluar los resultados en morfologías similares a la nuestra ayuda a tomar una decisión respecto a un patrón dudoso.

También vale la pena dedicar tiempo a revisar nuestro concepto de estilo, a hacerle la autopsia a nuestro armario e incluso inventariar su contenido. Definir qué nos gusta vestir, y porqué nos permitirá elegir fríamente un nuevo patrón, al margen de los flechazos que suponen las novedades que constantemente salen en la blogosfera. Y hay que recordar una cosa: el estilo permanece, las modas pasan. Descubrir aquellos elementos que permanecen en nuestro armario con el paso del tiempo nos da claves sobre aquello que define nuestra manera de vestir, sobre los elementos característicos de nuestro estilo personal. Nuestras elecciones hablan de nosotros, sólo hay que saber escuchar.

Y ahora, la chicha a la que hincarle el diente: mis patrones básicos.



Una perfecta camiseta pensada para tejidos no elásticos. Permite retalear a gusto, o no y en su web hay tutoriales para adaptarla a tejidos elásticos.



Hasta nueve combinaciones de escotes y mangas son posibles.  Y con un poquito de matemática básica, hasta vestidos salen. Palabra.




Un todoterreno para todo el año. De tejidos frescos para el verano o franela para el invierno. Fácilmente versionable y con un librito extra de variaciones gratis.




Otro todoterreno que puede funcionar todo el año.

Edición del 14/05/2015: he retirado el enlace a la prenda de Aime comme Marie ante el debate surgido en Francia sobre la originalidad de varios de sus diseños. 




Unos pantalones ajustados que pueden funcionar todo el año siempre que el tejido tenga hasta un 5% de elastano. 


Esta es una lista resumida, sujeta a nuevas incorporaciones:
  • Otra chaqueta básica podría ser la Ninot de Pauline Alice, que viene con la versión de niña incluída (lo cual me viene de perlas porque es un diseño clásico precioso).
  • Más camisetas básicas podrían ser la de raglán de Naii (verdadera multiusos que en mi familia viste nada menos que a tres mujeres de distintos tamaños por sólo 5€) o The Tee de Sewing Cake, una de mis favoritas ya que tiene manga kimono (y es gratuita).
  • Como vestido multiusos, el nuevo Myrtle de Colette es un combo que igual funciona en tejido no elástico como en género de punto (tutorial de adaptación a tejidos no elásticos en su web).
  • Blusas como la Carme de Pauline Alice o la Afternoon Blouse de Jennifer Lauren Vintage también serían buenos patrones básicos.

Como hemos dicho, mientras haya posibilidad de variaciones y sean modelos combinables y favorecedores, tenemos patrones básicos. ¡Hasta la próxima!