sábado, 19 de abril de 2014

Trucos para una costura productiva

Aún no vuelvo a mostrar mis proyectos, sigo teniendo que reposar, pero hoy quiero compartir con vosotros una serie de estrategias que utilizo para lograr que mi tiempo de costura cunda como es debido. A fin de cuentas, la productividad no es más que la eficiencia en el uso del tiempo a la hora de llevar a cabo una tarea. En este caso, la costura (de prendas de vestir o de otras cosas).

Como muchos sabéis ya, soy madre y trabajo fuera de casa, además de hacerme cargo de mi consabida parte de trabajo doméstico. No me sobra el tiempo y aún así, en épocas buenas en las que no me falle la salud ni la integridad física, confecciono un mínimo de dos prendas de vestir por semana (siete en una misma semana es mi record personal). Sin una buena organización, en mi vida coser es imposible, o se hace más cuesta arriba de lo necesario. Así que ahí van mis recomendaciones y mi experiencia para que vuestro tiempo cunda mejor:

  • Planifica. Dedica tiempo a reflexionar sobre tus necesidades, lo que quieres incorporar en tu guardarropa. Puede ser mientras realizas cualquier tarea mecánica relacionada (por aquello de que ver la ropa ayuda a pensar sobre ella), como poner la lavadora, planchar, guardar la ropa en su sitio o como yo, antes de dormir, en ese rato de duermevela que precede al sueño. Suelo recordar lo que pensé a la mañana siguiente, aunque no me faltan un cuadernito en el bolso o al lado de la cama por si acaso divago demasiado. La cuestión básica para que la lista de necesidades sea realista es tener en cuenta lo que se tiene y lo que se necesita, para que lo nuevo encaje sin esfuerzo en el armario. En dos aspectos fundamentales: tipo de prenda y combinabilidad con lo preexistente. Por ejemplo: si solemos vestir usando una paleta de tonos tierra, coser una camiseta fucsia no será buena idea porque se dará bofetadas con lo que tenemos. Si nuestro estilo es más bien informal, coser un vestido de lamé dorado tampoco es una idea genial, porque posiblemente no tengamos ocasión de lucirlo. Si somos de pantalones, ¿qué hacemos cosiendo minifaldas? Tener claro lo que se va a coser ayuda a priorizar los proyectos y no dispersar el tiempo en cosas que no necesitamos realmente o que no vamos a usar porque no encajan con nuestro armario.
  • Agrupa las tareas. Con esto quiero decir que, si puedes dedicar una tarde o varias sólo a calcar patrones, hazlo. Lo mismo para cortar la tela necesaria para cada proyecto y prepararla en una cajita, cestita o bolsa con todo lo necesario para llevarlo a cabo (hilo, cremalleras, botones y las instrucciones de cada patrón). Y luego, dedica los días que necesites a coser, ya con todo organizado. Escalonar y agrupar los procesos incrementa la productividad y tendrás mejores sensaciones con respecto a lo que logras hacer cada día, aunque sea poco. Puedes hacerlo con periodicidad semanal, quincenal o mensual, depende de tu volumen de costura y disponibilidad.  
  • Como con las recetas de cocina, recomiendo leer las instrucciones de un patrón nuevo previamente para no llevarnos sorpresas a la hora de coser. Así, si se nos plantea una técnica que aún no dominamos, tenemos tiempo de buscar tutoriales por internet para empaparnos de la cuestión antes de tenerla entre manos, de modo que a la hora de la verdad no perdemos tiempo mirando y rebuscando por ese Pinterest de dios. Que la primera vez que leas las instrucciones no sea con la prenda cortada delante marca una diferencia muy grande, porque no pierdes el tiempo dilucidando el porqué y el cómo de las cosas.
  • Dedícate un tiempo diario para la costura. Tanto si es sólo media hora como si son dos horas, busca la franja horaria que mejor te convenga. En la que tengas mejor claridad mental y menos probabilidad de sufrir interrupciones. A mí me cunde mucho la primera hora de la tarde, cuando las niñas juegan después de comer (son grandecitas y ya no duermen siesta), pero hay gente a la que le cunden más las horas nocturnas, cuando los demás duermen. Incluso aunque dispongas de poco tiempo para coser, puede cundir. Y la maestría llega con la práctica; la constancia siempre es buena aliada para mejorar las habilidades técnicas. Si acabas de empezar a coser y sientes que tardas mucho haciendo cualquier cosa no te desanimes, la práctica hace al maestro. Cuando lleves un par de años cosiendo tu velocidad de trabajo será mayor que ahora, prometido.
  • No tengas miedo de repetir. Si un patrón te gusta, te queda bien y funciona en tu guardarropa, adelante. Cortar y coser a la vez dos o más prendas a la vez no es ningún desdoro, siempre que lo hagas bien. Aplica el principio del trabajo en cadena, un bonito invento de la revolución industrial, aunque aquí la cadena sólo tenga un eslabón. Agrupa procesos: por ejemplo, cierra los hombros de tres blusas a la vez, o pones las cremalleras de las tres faldas seguidas. Lo bueno de la repetición es que la práctica hace que se tarde menos en rematar un segundo o tercer proyecto, así que aprovéchalo en tu favor. Cuando llegas a cierto nivel de destreza y repeticiones, las instrucciones se consultan poco o nada, lo que también acorta el proceso de confección. Otra cosa: un patrón nuevo siempre se comerá más tiempo que uno habitual en nuestra costura, y hay patrones más complicados de realizar que otros. Eso también es importante a la hora de organizar nuestra lista de necesidades.
  • Compra de forma inteligente. Cuando vayas a tu mercería o tienda textil habitual, lleva el patrón o patrones que vayas a hacer (o lleva anotadas las medidas necesarias de tejidos y mercería, así como los tejidos recomendados). De este modo compras a tiro hecho y tienes menos probabilidades de cargar tu arsenal con cosas que no necesitas realmente para ahora mismo. Y respecto a los patrones, da prioridad a la adquisición de prendas básicas fácilmente modificables, que sepas seguro que cuadran con tu vestuario habitual. Intenta no sucumbir a las tentaciones en forma de vestido monísimo que difícilmente puedes tener ocasión de llevar, sobre todo si lo que te va son las mallas.
  • Busca un rincón propio para coser. Muchas veces tomamos prestada la mesa del comedor, o una esquina de la de la cocina, y tenemos que montar y desmontar el chiringuito cada vez que vamos a hacer algo. Eso, aunque sea una obviedad decirlo, roba mucho tiempo efectivo de costura. Disponer de un rinconcito propio permanente ayuda a aprovechar el tiempo. Yo me instalé en el cuarto de máquinas de casa, junto a la lavadora y la tabla de planchar. Bien mirado... no es mala opción, todos los procesos relacionados con la colada se llevan a cabo en el mismo sitio. No tengo distracciones cerca, no oigo el timbre de la puerta ni el teléfono y tengo todo en el mismo espacio. Antes de eso cosía en el salón, tenía todas mis cosas en el aparador y tenía que desenterrar todo cada vez que iba a hacer algo, lo que me hacía perder minutos preciosos, de esos que no sobran.
  • Mantén un orden en tu espacio. ¿Recueras aquella frase que decía "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio"? Sé que en el fragor de la costura cuesta mantenerlo todo a raya, pero es importante dedicar unos minutos diarios a recoger lo que se ha sacado en el día, y un ratito largo semanal pasando la aspiradora y recolocando a mayor escala. Mis tejidos viven en cajas de plástico transparente, apiladas. Están agrupados por tipos de tejido: para blusas, para pantalones/chaquetas, para camisetas/leggings/pijamas, para compresas. Los artículos de mercería también tienen su lugar: un maletín para los botones, otro para los snaps de resina, una caja para los trozos de bies, otra para las cintas de raso, las herramientas de corte, las de marcado, los estabilizadores, los hilos (por colores), las cremalleras... Todo, y digo todo, es susceptible de ser ordenado (y ahora habla la archivera que soy a la luz del día). Da trabajo de entrada, pero a la larga nos aligera encontrar lo necesario. Y siempre se pueden reutilizar botes de cristal o tuppers rectangulares de comida china para almacenar nuestros cachivaches y localizar el contenido de un simple vistazo. 
  • No te exijas lo que no puedes dar. Todos tenemos rachas complicadas. Por problemas de salud, cansancio o simple y corriente falta de inspiración, hay veces en que la costura se resiste, no sale bien, no acaba de cuajar. Sentimos que perdemos la magia, el arte, la gracia. Pero siempre vuelve. A veces, basta con coser para otra persona, otras veces ayuda leer el Burda o algún libro de costura, o simplemente hay que desconectar del costureo unos días o semanas por aquello de restarnos presión creativa. No hay fórmulas mágicas, sólo dejar que los acontecimientos sigan su curso. Secanos creativos hemos tenido todos y de todos ellos se sale, así que ánimo.
  • Cose sólo lo que quieras coser. Parecerá una chorrada decirlo, pero coser proyectos de los que una no está convencida es matador y frustrante. Si disponemos de poco tiempo, dedicarlo a algo que no sale bien o no nos gusta es la mejor manera de sentir que estamos tirando nuestras valiosas horas a la basura. Huye de eso, porque se supone que la costura es un antiestrés y nos hace sentir bien; desde el momento en que nos hace sentir mal, no funciona. Así que si hay que decir que no a algo o a alguien, se dice, pero decirlo para nada es tontería ;-)

Y por hoy, esto es todo. Mi vuelta a la actividad es lenta, igual que mi recuperación, así que de momento mis entradas son más teóricas que prácticas. Espero que ésta os haya servido de ayuda. ¿Se os ocurren más estrategias que se puedan incorporar a esta lista?

martes, 1 de abril de 2014

Un regalo inesperado

Pues eso pensé cuando vi cierto comentario en mi última entrada. Me dan un premio por no hacer nada, qué cosas. Eso es que me ven con buenísimos ojos.

Como habéis podido ver, queridos lectores, llevo un tiempo desconectada del mundo bloguero. Hace dos meses de mi última entrada y si he de ser sincera, estoy pasando una racha personal complicada. Este año los virus no nos han dado tregua, y hemos pillado todo el catálogo de microorganismos de finales del invierno y comienzos de la primavera, sin contar con un reciente episodio alérgico de mi hija pequeña. Además, en mi última revisión ginecológica ha aparecido un evento que requiere un tratamiento largo y latoso, con resultados inciertos ya que hasta el año que viene no sabré si ha funcionado o no. Y por si eso fuera poco, una molesta y preocupante inflamación de ganglios linfáticos me ha obligado a permanecer lejos de mi querida silla de oficina en la que me siento para coser, lo que ha reducido mi costura al mínimo imprescindible para la supervivencia doméstica.

Y justo cuando estoy pensando en cortarme la coleta de esto del blogueo costuril por falta de ánimos, tiempo y condición física, viene mi querida Mary Carmen de Sentarse a coser a dejarme un regalito, una nominación para el Liebster Award. O sea, que me ha dado un premio. El Liebster Award es un premio para blogs pequeños, como éste, con menos de 200 seguidores. Así que algo bueno ha debido ver mi compañera en este humilde blog para honrarme con sus atenciones.

Aquí está, reluciente y precioso, mi premio:






Parte de las reglas del juego al recibir el premio es responder a una serie de preguntas. Paso a ello:


1- ¿Porqué decidiste hacer un blog?

Básicamente, para compartir experiencias y reflexiones. Hoy en día no se cose tanto como antes y los blogs de costura ofrecen un soporte inestimable a aquellas que carecemos de mujeres reales al alcance de la mano para aprender. En inglés hay muchísimo blog de costura, pero en español no tanto, así que pensé que podía ofrecer algo diferente. Tampoco es éste mi primer blog (¡es el cuarto!), pero es el que más alegrías me ha dado en menos tiempo.

2- ¿Qué te ha aportado hasta el momento?

Mucho más de lo que supuse en un principio. Conocer a mujeres fantásticas con las que la simpatía no sólo ha sido a nivel bloguero, sino también a nivel personal, ampliar mis conocimientos técnicos, descubrir nuevos patrones e ideas. El lado social de la costura sin duda da un empujón a la creatividad y eso me encanta.

3- ¿A quién admiras dentro de la blogosfera?

A mucha gente, citar sólo unas pocas no sería justo, así que digamos que un buen puñado de blogueras anglosajones, francesas y españolas. Lo bonito de todo esto es que la "culpa" de que yo me haya metido a costurera bloguera la tienen mujeres de casi todos los continentes, tanto muy conocidas en el gremio como gente que lleva poco tiempo. Eso me parece precioso.


4- Tres blogs que sean importantes para ti.

A fashionable stitch, Paunnet y Mimaramundopor citar tres blogs muy diferentes. En ellos encuentro inspiración y materia de reflexión, que son cosas clave para mi costura.


5- ¿Podrías dar un consejo bloguero?

Pues honestamente, no creo que sea la mejor bloguera del mundo para dar consejos. Necesito mejorar mis aptitudes fotográficas, que son básicas en cualquier blog, y crearme una imagen definitoria, mi asignatura pendiente. Pero creo que no sólo la presentación es importante, sin también un buen contenido, tener algo que ofrecer. Por manía personal, mi consejo va por ahí: en cuidar la expresión de lo que uno cuenta para hacerlo aún más atractivo. Una entrada bien redactada, sin errores sintácticos, con una buena ortografía, es crucial en cualquier blog.


6- Tres de tus aficiones.

Aparte de la costura, que en este caso no cuenta como afición, confieso que me gusta todo lo que tenga que ver con las letras (escribo desde los diecisiete años), la expresión gráfica (pinto y dibujo desde los quince) y el cine, que devoro sin medida.


7- Tu último libro leído.

Overdressed, de Elizabeth L. Cline. Un ensayo sobre los entresijos de la industria de la moda rápida que lo deja a uno con un amargo sabor de boca, aunque es de lectura amena y muy bien hilada.


8- Tu comida preferida.

Aquí no puedo responder una cosa sola. Como buena hija de belga, me chiflan las patatas fritas (especialmente las que prepara mi marido), los mejillones y la cerveza helada. Sin olvidar el chocolate, claro. Como hija de francesa, el queso, las crêpes y el pan con cualquier tipo de embutido. Y como nací en España, no puedo vivir sin gazpacho, tortilla de patatas ni croquetas. Aunque soy buena de boca y pocas cosas hay que no me gusten. Tengo debilidad por los pasteles de zanahoria y la bollería casera. Si es por comer, más vale sacarme una foto que invitarme al restaurante.


9- Una frase que te marque.

La que me hizo nombrar mi blog de una forma tan particular. Una cita del funambulista Karl Wallenda (el que murió en Puerto Rico en 1.978 en ejercicio de su profesión sin red): la vida es estar en el alambre, todo lo demás sólo es esperar. Uno se siente vivo haciendo lo que le gusta, lo demás es tiempo perdido y compás de espera. Como habréis podido adivinar, en mi caso lo que me da vida es la costura. Por eso mi hilo camina sobre un alambre, el de mi escasez de tiempo.

10- ¿De qué más te gusta escribir en tu blog?

Aprovecho cualquier pretexto para enlazar mi costura con mis otras aficiones: la música, el cine o los libros que leo. Muchas veces el "clic" que detona la creación de una prenda sale de las páginas de una novela, de la escena de una película o de una canción. Y como soy una cuentista sentimental, también aprovecho para relatar algo relacionado con mi vida. De eso va tener un blog, ¿no?, de ser absolutamente personal en lo que se cuenta y en la manera de hacerlo.


11- ¿Qué proyectos tienes en marcha para tu blog?

Tengo ganas de grabar algunos tutoriales en vídeo. Cosa con la que me pondré en cuanto mis problemillas de salud me lo permitan.



Y la segunda parte de recibir este premio es entregarlo yo a mi vez, a otros cinco blogs. Mi nominación va para:

Mari Cruz, de Dedal, aguja e hilo
Cristina, de Cosas de butterflies
Ángeles, de El taller de la costurera
Jobana, de Cosiendo nubes
Marian, de Lunares de colores


Y la tercera parte del premio, la batería de once preguntas que han de contestar mis nominadas:


1- ¿Porqué decidiste hacer un blog?

2- ¿Qué te ha aportado hasta ahora?

3- Cita tres blogs importantes para ti.

4- ¿De qué otros temas te gusta escribir en tu blog?

5- Cita tres libros que te hayan marcado

6- ¿En qué país te gustaría vivir (aparte del tuyo)?

7- ¿Qué otras aficiones tienes?

8- Una frase o cita que te defina o te haya marcado

9- ¿Cómo empezaste en la afición que ha motivado tu blog?

10- Cita tres películas favoritas.

11- ¿Viajar, cocinar o cantar? elige una y cuéntanos porqué.


Y esto es todo, amigos. No quiero cerrar esta entrada sin agradecerle a Mary Carmen la gentil atención de haberme nominado, que ni de broma creo merecer pero que me ha hecho muchísima ilusión y me ha animado lo que no sabe nadie.