martes, 3 de diciembre de 2013

The merry old land of Oz



¡Qué verde y alegre está todo el mundo!
Tendré que ponerme a tono...

La introducción musical de hoy sale de una película de 1.939, The wizard of Oz, que recomiendo ver enterita para quien desee darse un paseo por una obra que tuvo nada menos que 4 directores, de los mejores de su época, pero que no terminaban de cuajar con el ambicioso proyecto de ser la versión cinematográfica definitiva de una obra infantil que aún hoy sigue siendo de las más vendidas de la historia en EEUU. 
Y aquí tengo que hacer una confesión: sigo releyendo los libros que leí de pequeña. No puedo evitarlo, hay historias me fascinan aún hoy. Y además tengo excusa: leérselas a mis hijas; así he podido volver a ellas para disfrutar como lo hice hace mucho.
Cuando tenía diez años leí El mago de Oz, la historia que Lyman Frank Baum publicó allá por el 1.900. En concreto mi edición tiene los dibujos originales de la primera edición de W. W. Denslow, que le dan un encanto especial al libro. Una de las cosas que me fascinaban de la obra -por lo bien descritas- es la vestimenta de los habitantes de cada región del gran país de Oz: los mascones, que van de azul, los guiñones, de amarillo o la gente de la gran y maravillosa ciudad de Oz, de verde. Permitidme contaros que hoy vivo en la gran y maravillosa ciudad de Oz, por gentileza de Ikea. Me explico: ésta es la historia de una compra fallida, de una excursión a la tienda sueca que se saldó con una pifia. Y es que comprar un juego de sábanas cuando una no está segura de las dimensiones de la cama y tiene el día obtuso no es buena idea (adórnelo usted, amable lectora o lector, con un chasquido desaprobador de la lengua). Pero como la tela de la funda de edredón era tan estupenda decidí hacer algo con ella. Algo ponible, quiero decir, como ésto:








  • Patrón: Alma blouse de Sewaholic Patterns. Versión B (sin cinturón) con el cuello A.
  • Talla: 4
  • Modificaciones: ninguna.
  • Tejido: algodón 100% procedente de una funda de edredón nórdico de Ikea. Es para la cama de niños que viene con barrera, así que no he gastado mucha tela.
  • Tiempo de realización: unas 7 horas en total. Tardé una semana y media, a ratitos.
  • Coste total: 29,60€; patrón, 11,10€; tela, unos 15€ (perdí el ticket y he tenido que estimar mirando en la web de Ikea un juego de cama similar); otros materiales, 3,50€.

Ya he dicho en otras ocasiones que tengo debilidad por los cuadritos, así que esta blusa es una adición perfecta a mi guardarropa. La he llevado muchísimo desde finales de la primavera e incluso hasta principios de noviembre, sobre todo con pantalones, aunque con falda intuyo que debe quedar muy bien. Los patrones de Sewaholic, pensados para mujeres que tienen más cadera que pecho (o que tienen "forma de pera" como dice Tasia, su diseñadora), me quedan muy bien sin necesidad de hacerle ningún ajuste al patrón, con lo que sólo tengo que pensar qué tela quiero utilizar. Y ese vichy verde de algodón tan suavecito me estaba llamando. La blusa cierra con una cremallera invisible en el lateral, lo que le da un aspecto entallado, que a su vez la hace muy favorecedora. Para el próximo verano ya tengo una tela border print antigua en espera de la versión A y estoy pensando en una franela para la versión C de manga larga. Lo bueno de este patrón es que es perfecto para aprender a coser las pinzas con forma de rombo. Una se queda práctica después de coser 4 seguidas. Quizás lo más difícil es justamente la opción de cuello A, ya que el piquito obliga a prestar mucha atención en la costura de la vista en esa zona. Pero no es particularmente complicado de hacer y es muy favorecedor a pesar de no ser muy pronunciado. Como se puede ver, prescindí de la costura decorativa, pero más por puro cansancio que por motivos estéticos. 





La cremallera invisible




El detalle del cuello


Lo gracioso del asunto es que, hecha como estaba la blusa desde comienzos de mayo, no me acordé del paralelismo con el mago de Oz hasta estos días, en que se lo estoy leyendo a mi niña grande. Mi blusa viene siendo un mix entre el vestido de vichy azul de Dorotea y el color verde omnipresente de la Ciudad Esmeralda. Mi chica a sus siete años ya es lectora empedernida por su propia cuenta y riesgo, pero sigue disfrutando del mágico momento en que una voz amada le lee una historia. Un placer ancestral del que ningún humano debería dejar de disfrutar nunca. Sí, yo también disfruto cuando me leen, todavía lo hago. Cuando Celia se lanzó a leer ella sola y me leyó su cuento favorito por vez primera, recuperé una sensación que hacía muchos años que no sentía. Creo que es uno de los mejores regalos que me han hecho jamás. Así que con vuestro permiso, me vuelvo a Oz un rato más. Hasta la próxima...

4 comentarios:

  1. ¡que guapa! La blusa y la modelo, ¡me he quedado a cuadros! (juego de palabras, malo, malo)

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  2. Que bonita te queda Luisa, la tela es de lo más favorecedora, pero la hechura también:un entallado muy apropiado, un escote precioso. Vamos un modelo muy oficinable, como tu dices: sencillo, cómodo, y con gracia serrana. Besitos.

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    1. Gracias Carmen, una va buscando justamente prendas versátiles y cómodas. Me alegro de que te haya gustado. Un abrazo...

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