lunes, 11 de noviembre de 2013

Life is a bowl of cherries


Este otoño caluroso que estamos viviendo en Canarias me ha hecho rescatar un proyecto veraniego que cosí para mi hija mayor hace un año y medio. En junio del año pasado mi mayor retoña presentó, junto a una compañera, una pequeña obra teatral que montaron los niños de su curso para despedir el ciclo de educación infantil. Para tan importante ocasión, la joven eligió el patrón de un vestido que le gustó de la tienda Etsy de Puperita, una diseñadora italiana especializada en ropa para niños que propone auténticas bellezas. El patrón está en inglés y las indicaciones son muy claras, aunque si surge cualquier duda Annalisa, la diseñadora, es un auténtico encanto fácil de contactar. A título anecdótico cuento que éste fue el primer patrón electrónico que utilicé; me daba un poco de miedo que las piezas no cuadraran bien, pero salió fenomenal. También hay que tener en cuenta que el margen de error es menor en un patrón infantil, ya que las piezas son más pequeñas que en uno adulto. Y dicho esto, relato los detalles:

  • Patrón Butterfly (Puperita).Versión única.
  • Talla: 8 años. Mi hija tenía 6 por aquel entonces, pero es una niña alta para su edad. El vestido le ha servido dos veranos perfectamente.
  • Modificaciones: cambié la cinta de cierre del cuerpo por una solapa más corta que cierra con un snap de resina. Me pareció que, al abultar menos esta solución, no molestaría a mi princesa del guisante cuando apoyara la espalda al sentarse.
  • Tejido: Pink cherries de Robert Kaufman (comprado en 2.010). Y para el forro del cuerpo, un popelín de algodón-poliéster de mi tienda habitual de tejidos.
  • Otros materiales: un snap de resina en forma de estrella rosa, comprado en esta tienda de EEUU.
  • Tiempo total de realización: dada mi lentitud de costura en quel momento, unas 5 horas en total para un nivel debutante. Hoy en día lo solucionaría en mucho menos, calculo que en unas 3 horas y media.
  • Coste total del proyecto: patrón, 4,57€; tejido; 12€; otros gastos (estimación de papel, tinta, hilo, snaps), 2€. Total: 18,57€.


Y éste fue el resultado.


El día D, justo antes de salir.





Lo que me gusta especialmente de este tejido son las cerezas: marrones, rojas con lunares blancos, blancas con lunares rosa, fucsia. En el verano de mis doce años, cuando estuve por primera vez en Francia a visitar a la familia, me traje de recuerdo un enorme bote de cerezas en conserva (que aún vive en mi cocina, por cierto, aunque ya con otro contenido). El arte culinario de mi tía abuela favorita se me grabó en las papilas gustativas por medio de aquellas cerezas enormes, doradas y de magnífico y afrutado sabor. Eran Bigarreau Napoléon y sigo soñando con ellas cuando llega el verano. Quizás por eso, al ver esta tela me lancé en plancha y compré un par de metros, en honor de las cerezas de mi tata Madeleine, que jamás volveré a probar, porque tanto ella como sus cerezas en conserva ya forman parte del mundo agridulce de mis recuerdos. Aunque como decía Judy Garland cuando cantaba Life is a bowl of cherries: "life is too mysterious, don't take it too serious" (...) "you live and you laugh at it all".



En el escote, Celia lleva un broche que le hice con retales de las dos telas formando pétalos. En el centro, un botón antiguo de plástico blanco con cenefa central, heredado del stash de mi abuela. El brochecito está montado sobre una ranita (una pinza de pelo) de manera que puede pillarse del borde de la ropa, en el mismo escote del vestido o ponerse como debe ser, en la cabeza, según el gusto de la consumidora. Coser los pétalos fue, literalmente, un trabajo de chinos; no son lo más regular del mundo (forman una especie de margarita con serios problemas de desarrollo), pero creo que valió la pena.





Usé retalitos alternos de las dos telas para los pétalos.



Los uní y monté sobre un circulito de fieltro amarillo 
que cosí a la ranita.


Nunca he prestado demasiada atención a los complementos, al hecho de que vayan o no a juego con la ropa, pero ahora que coso creo que le dan un toque personalizado al conjunto, permiten que una se apropie mejor de la ropa. Y son una excelente manera de utilizar los retales que inevitablemente salen de la costura.


4 comentarios:

  1. Que bonito! Y la carita de tu princesa no tiene precio! yo también soy amante de las cerezas en todos sus estados, en fruta (tengo por casa un licor de cerezas que hice hace año y medio ) y en estampados de telas, me parecen muy dulce. Muchos besitos, paisana.

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    1. Mi cerveza favorita es la kriek (síiii, la que lleva cereza); es lo que tiene ser hija de belga y amante de las cerezas. Y cualquier postre que lleve cerezas, frescas o en conserva, es mi perdición. Y en algunos tejidos están, literalmente, para comérselas. Un abrazo, vecina.

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  2. Qué preciosidad de niña!!!. Y el vestido es una monada, tan bien forradito que está... felicidades por ambos. Un beso

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    1. Gracias, gracias. Me encanta coser para mis chicas, son un público muy agradecido. Un beso

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