sábado, 16 de noviembre de 2013

Blue mountain espresso



La entrada de hoy será breve e indolora, prometido. Ando liada en un sewalong del vestido Red Velvet de Sewing Cake que espero poder enseñar el fin de semana que viene, pero mientras tanto os enseño una cosita que nunca soñé que me cosería. Unas mallas. Sí, mallas (o leggings, en inglés), esa especie de pantalones que se pegan como una segunda piel, que lo mismo se pueden usar para hacer ejercicio como para vaguear en casa. Quienes fuimos jovencitas a finales de los ochenta recordamos aquellas mallas fluorescentes tan discretas que se pusieron de moda entonces. Yo tuve unas, lo confieso, y quizás por eso me resistí tantísimo tiempo a volver a llevarlas.
Anteriormente las he cosido a pares para mis niñas usando el tutorial de Make it and Love it, pero nunca se me había ocurrido que para que unas de adulto quedaran bien, era necesario un patrón algo más ingenioso que se pudiera adaptar con éxito a las preferencias y configuración corporal de la clienta. 


  • Patrón: Espresso de Cake Patterns. Existe también en papel, aunque yo compré el PDF en la preventa de la coleccion Red Velvet a finales de septiembre. 
  • Tejido: algodón lycra de elasticidad en 4 direcciones. Comprado hace 8 años para hacer un portabebé, pero nunca utilizado por mi antigua falta de pericia con los tejidos elásticos, que me hizo olvidarlo en un cajón. 
  • Tiempo de realización: con el patrón estuve una hora, y cosiendo las mallas otra hora. Es un proyecto "de una tarde", fácil y rápido.
  • Coste total: 18€; patrón, 5€, tela, 10€, elástico de cinturilla, hilo, otros gastos, 3€.
Como habéis visto no indico qué talla es la mía, porque con estos patrones la personalización es absoluta y basada en las medidas de cada cual. Así que no hay tallas de partida. Los patrones se parecen a uno de esos dibujos de unir los puntos, en los que no sabes muy bien qué saldrá hasta que casi has acabado. Pues eso, sólo al final es cuando se ve la forma del patrón, que hay que calcar dos veces. Lo que más me llamó la atención es que en el proceso de toma de medidas, hay algunas que se toman con elástico y otras simplemente con la cinta métrica. Afortunadamente, en la web de Sewing Cake hay ayuda de sobra en la página del patrón. Y ojo, con este patrón es controlable todo, y digo todo: la altura a la que queremos que quede la cinturilla o el largo de la pernera serán exactamente los que queramos. Se acabaron las frustrantes compras de mallas que quedan demasiado largas de pernera y a la vez demasiado ajustadas de cintura. Al fin. Creo que mi suspiro de alivio cuando me las probé se oyó hasta en la Patagonia. 

Marqué con rotulador de colores los puntos de referencia
que luego hay que unir con un trazo de lápiz



La vista trasera es especialmente favorecedora, según mi fotógrafo




Esta vez, y a diferencia de lo que hago con los de mis hijas, no usé la remalladora para coserlos directamente. Buscaba algo más sólido, así que los cosí usando un punto zigzag de la máquina, un poco más estrecho del estándar, y un poco más largo, que pudiera resistir bien los posibles tirones al ponérmelos. La remalladora intervino únicamente para dejar niquelados los acabados interiores. Los bajos y las cintura también los hice a zigzag, porque no tenía dos bobinas de hilo del mismo color para usar la aguja doble, que suele ser mi acabado favorito. Aún así, quedaron perfectas. No es una prenda que vaya a usar para ir a trabajar, por ejemplo, pero le daré mucho uso como prenda de estar por casa. Son extremadamente cómodas y es como llevar una segunda piel. Azul, pero segunda piel. Como el patrón se llama Espresso, que es un tipo de presentación del café, corto y a la italiana, las he bautizado con el nombre de una variedad de café que evoca el azul de mi tela. De propina, un video del grupo Blue Mountain, que me encanta.





8 comentarios:

  1. Pues creo que echaré un vistazo a este patrón porque la marca que compraba últimamente los hacen con el tiro demasiado corto y se me van bajando, según la velocidad a la que camine, pero siempre acaban a la altura del escote de albañil, suerte que llevo faldas de monja y no se ven, pero no me imagino que pasaría si me pusiera en una rejilla del metro ¡La imagen de Marilyn por los suelos!

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  2. Suerte que una ráfaga de viento no ha delatado tus traicioneros leggings ;-) Con la rabia que da ir por la calle pensando en los interiores que tienen vida propia. Al menos estos leggings no se bajan, no aprietan más de lo debido y la cinturilla queda justamente donde quieres que quede. Desde que los terminé no quiero otra cosa para estar en casa, ya ves.

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    1. Ya me he pedido el patrón de los leggings y ya puesta el Red Velvet, esto de internet tiene un peligro...

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    2. Internet es una mina de oro :-) El vestido es fantabuloso, tengo unas ganas de acabarlo... Y por otra parte, me encanta el sistema de patroneo de esta mujer, no hay tallas y todo es en base a tus propias medidas, ingenioso a más no poder.

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  3. Ya tengo proyecto para estrenar oficialmente la remalladora nueva! Que razon tienes, los leggins comerciales o quedan bajos de tiro y largos de pierna, o apretados o demasiado flojos, y esto hablando de mi hija. la verdad es que son comodísimos.

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  4. Nada mejor que unos leggings para sacarle brillo a la remalladora ;-) lo malo es que son adictivos, una vez que coses unos, no puedes parar ;-)

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  5. Pues yo creo que tu fotógrafo lleva razón te quedan estupendos por detrás, pero también por delante. Me gustan!!. Y espero ansiosa el Red velvet, porque voy de cabeza a por él, pero antes veré tu versión.

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    1. Mi red velvet está en la recta final, pero me está haciendo sudar tinta. He elegido una tela retadora que no me lo ha puesto fácil, pero es precioso el vestido. Un abrazo...

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